martes, 12 de marzo de 2013

¿Matrimonio nulo o matrimonio fracasado?

Lo cierto es que casi el 100% de los que vienen a los tribunales a pedir la nulidad de su matrimonio ya han dejado de convivir, la relación se ha roto, pero ¿significa eso que el matrimonio nunca existió -nulidad- o bien que la convivencia ha fracasado?

Realmente son muchas las presiones ambientales que todo matrimonio tiene que padecer: Horarios imposibles, precios terribles, ambientes en el trabajo que favorecen las aventuras "extramatrimoniales", hasta leyes que favorecen más a los divorciados que a los casados, ¿alguien lo entiende?
El otro día vi una película que sostiene la tesis de que los matrimonios fracasan por las presiones externas, se llama "Comprométete" o en su original italiano "Casomai", os la recomiendo, la podéis ver aquí:

http://es.gloria.tv/?media=281614

Por estas presiones o por decisiones mal tomadas, por falta de capacidad de sacrificio en alguna de las partes -o las dos- y por otros muchos motivos la convivencia matrimonial puede resultar cada vez más difícil hasta hacerse sencillamente imposible.

Recordemos, sin embargo, que nulidad matrimonial no es lo mismo que fracaso en la convivencia. No todos los matrimonios fracasados son nulos, por lo que no hay ningún "derecho" a que se conceda a uno la nulidad, sí, en cambio, a conocer la verdad de tu matrimonio y este es, precisamente, el objeto del proceso de declaración de nulidad, conocer si el matrimonio fue verdadero o nunca existió por las distintas causas algunas de las cuales puedes encontrar aquí.

Espero haber aclarado un poco esta diferencia que está en la base de todo el trabajo que desarrollamos en los tribunales eclesiásticos.

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